Sr. Emilio Adolfo Westphalen †
Emilio Adolfo Westphalen, nació en Lima en 1911. Sus estudios escolares los realizó en el Colegio Alemán de Lima, los superiores en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, entre 1928 y 1932. Conocedor de diversos idiomas aparte del propio : inglés, alemán, francés, italiano y portugués.
El prestigio de Emilio Adolfo Westphalen en el ámbito de la poesía se inició con dos poemarios : Las ínsulas extrañas (1933) y Abolición de la muerte (1935), dos parvos folletos con nueve poemas cada uno. Esos dieciocho poemas y ese par de títulos, que juntos sumaron apenas trescientos ejemplares, fueron suficientes para que la poesía de su autor se expandiera por casi todo el espacio culto de nuestra lengua y llegara a otros idiomas. Estos dos cuadernillos se consideran una de las fuentes de la renovación de nuestra poesía.
Pasaron décadas antes de que esos dos títulos volvieran a editarse. Y el propio poeta dejó, también por décadas, de publicar poemas. Sin embargo, al decir de Javier Sologuren, su silencio no fue un espacio muerto, vacío, sino tiempo de experiencia y gestación. De otro lado, su presencia en las antologías no solo mantuvo el interés por su poesía sino que fue extendiendo y consolidando un aprecio por ella que el paso del tiempo en vez de amenguar acrecentaba.
A partir de 1981 publica diversos opúsculos en Lisboa, Lima y México. La acogida a su obra poética reunida podría calificarse de consagratoria si esas ediciones no hubieran sido promovidas por una consagración que las precedía, hecho no por real menos misterioso, dada la dificultad de acceder a los textos poéticos de Emilio Adolfo Westphalen. De esos textos ha afirmado Javier Sologuren en su discurso de incorporación a la Academia Peruana de la Lengua, que "trazan el círculo tal vez más insólito y resplandeciente de la poesía peruana contemporánea, el círculo más intensamente rotado de silencio.
Sin duda el interés internacional por el poeta se sostuvo también por la dos memorables revistas que fundó y dirigió : Las Moradas y Amaru. La primera, que alcanzó siete números entre 1947 y 1949, cumplió un papel de la mayor importancia en la modernización de la cultura literaria y artística de nuestro medio. La segunda, que logró catorce números entre 1967 y 1971, jugó un papel destacado en un momento de gran esplendor de la literatura latinoamericana, con el que supo entonar perfectamente. Antes de la aparición de estas revistas fundó y dirigió en 1939 El uso de la palabra y posteriormente entre 1964 y 1966 dirigió La Revista Peruana de Cultura.
Los ensayos y artículos publicados por Emilio Adolfo Westphalen en esas y otras revistas nacionales y extranjeras le confirieron un magisterio singular que para nada perturbó la discreción personal en la que siempre quiso y supo mantenerse. Una selección de esos trabajos suyos se ha publicado recientemente en Lima por el Fondo de Cultura Económica de México bajo el título Escritos varios sobre arte y poesía. Con toda certeza -ha dicho Luis Jaime Cisneros- "este libro constituye un documento del que no podrá prescindirse al escribir la historia cultural del siglo XX peruano". Una historia marcada por la escritura y el ejemplo de Emilio Adolfo Westphalen. Esta compilación permite verificar su aguda sensibilidad y su versación en asuntos poéticos y artísticos, así como precisar las afinidades literarias del autor. Estos trabajos reunidos permiten apreciar la lucidez, la hondura y la coherencia de su pensamiento. En ellos trata autores tandiversos como, entre otros, Walt Whitman, William Carlos Williams, Franz Kafka, Jean Paul Sartre, James Frazer, César Vallejo, José María Eguren, José María Arguedas, César Moro, Ezra Pound, T.S. Eliot, Martín Adán, en la literatura, y René Magritte, Fernando de Szyszlo, Ricardo Grau, Ramiro Llona, Emilio Rodríguez Larraín en las artes plásticas.
En 1977 obtuvo el premio Nacional de Literatura. En 1991 recibió un Homenaje de la Universidad de Salamanca y en 1995 Las Palmas Magisteriales y la Orden del Sol. En el presente año la Universidad Nacional de Ingeniería le confirió el grado de Doctor Honoris Causa.




